¿La familia influye en tu relación de pareja? (2 of 3)

“Mamitis” o “papitis”

Muchas veces, cuando se forma una relación de pareja ocurre que uno de ellos o ambos son demasiado “unidos” con papá o mamá. Esta situación suele crear conflictos entre la pareja. Quienes sufren de “mamitis” o “papitis” son dependientes emocionales que requieren consultar todas sus decisiones (incluidas las que solo conciernen a la relación) con sus padres.  

Un apego excesivo con uno de los progenitores socava la independencia conyugal. Dar más peso a la opinión de papá o mamá que a la de la pareja termina por crear roces y resentimientos. Es normal que al inicio de la relación exista un sentimiento de culpa por dejar de lado a los padres y se consulte a menudo con ellos diversas situaciones, pero cuando este sentimiento no cesa y se mantiene en el tiempo hay un problema que deberá solucionarse con ayuda psicológica. 

No llevarse bien con los suegros

Encajar con la familia política muchas veces es una tarea difícil. Hay estudios que señalan que 3 de 4 parejas tienen conflictos importantes con los suegros. También, que un 60% de las mujeres suelen discutir con la mamá de la pareja. Esta situación inevitablemente influye de forma negativa en la relación. Son varios los escenarios problemáticos que se generan por esta causa. Uno es que la persona se esfuerce demasiado por llevarse bien con su suegro/a, se sienta presionada por conseguir su aprobación y termine afectando su salud mental. Otra, que una de las partes le pida a la pareja escoger entre su madre/padre y él/ella, una decisión extrema que no es recomendable. También están los que adoptan una posición sumisa y se mantienen en silencio aguantando agravios por amor a su cónyuge… hasta explotar. Solventar el problema no será fácil, pero es posible si hay una buena comunicación, espacio para la negociación y si se establecen límites.