
Todo en exceso puede ser dañino, incluso una planta tan saludable y beneficiosa como el jengibre. Consumir demasiado (la dosis recomendada de té de jengibre es de no más de 2 tazas al día) puede causar gases, inflamación, acidez y náuseas. Además, debido a que el jengibre puede tener un efecto anticoagulante, las personas que toman medicamentos anticoagulantes o para la presión sanguínea deberían consultar con sus médicos antes de consumirlo.

En el mercado es posible encontrar bolsitas de té de jengibre o presentaciones en polvo instantáneo. Pero si quieres aprovechar las bondades de esta raíz de la forma más natural posible, prueba a prepararlo de la siguiente forma:
Ingredientes
Preparación
Lava muy bien el jengibre crudo y pélalo. Corta las rodajas finas. Vierte el agua en una olla, agrega las rodajas y deja hervir a fuego medio-bajo por unos 10-15 minutos. Retira del fuego y pasa por un colador para eliminar las rodajas y cualquier resto de la raíz. Añade el limón o el endulzante al gusto y sirve caliente.

El té de jengibre por sí mismo es delicioso, cálido y reconfortante, pero si quieres probar otros sabores y añadir ingredientes que potencien sus efectos beneficiosos, acá de damos algunas ideas.