
En la década de 1940, el psicólogo británico Raymond Cattell estableció la teoría de la inteligencia general, la cual se conforma de dos subtipos de inteligencia: fluida y cristalizada. La inteligencia cristalizada es aquella desarrollada por el conocimiento, hechos y habilidades acumulados a lo largo de la vida y la capacidad de usarlos. Por ejemplo, es el poder memorizar vocabulario, recordar fechas, usar aparatos y tecnología, realizar tareas del hogar, laborales y educativas, etc. Este tipo de inteligencia no solo se “entrena” (leyendo información variada, viviendo experiencias, trabajando el autoconocimiento, etc.), sino que también está influenciado por factores externos, como el nivel socioeconómico y educativo. La inteligencia fluida, por su parte, es la que te permite adaptarte a cualquier situación imprevista. Por ejemplo, tomaste un camino desconocido para volver a casa y te perdiste, pero seguiste adelante y encontrarse la ruta correcta. Esa información ahora quedará en tu memoria y podrá ser usada por tu inteligencia cristalizada. Como ves, ambas inteligencias funcionan de forma entrelazada, y para Cattell, tu capacidad para usarlas y adaptarte es lo que definirá tu qué tan inteligente eres.

Para el psicólogo estadounidense Robert Strenberg no existen dos, sino tres tipos de inteligencia. Nos presenta la inteligencia práctica, o lo que coloquialmente muchos conocemos como “sabiduría callejera”. Significa que, basándote en tus experiencias, eres capaz de aplicar tus conocimientos para solucionar problemas en tu vida diaria. Por ejemplo, estás cocinando y el aceite caliente se enciende en fuego, y rápidamente recuerdas que debes sofocarlo con la tapa del sartén, no echarle agua. En segundo lugar está la inteligencia analítica, que es tu capacidad de analizar, evaluar y contrastar. Es la que usas cuando, por ejemplo, debes analizar el contexto histórico de un libro para tu clase de Literatura. Finalmente, tenemos la inteligencia creativa, la que sirve para inventar una solución a un problema o crear algo nuevo. Strenberg dice que la mayoría de las personas tiene uno de estos tres tipos más desarrollado.