
Mientras que las muertes de dos conocidos escritores británicos (que murieron con 10 minutos de diferencia) es ciertamente una noticia, sus muertes fueron puestas en el fondo por algo mayor. Solo una hora después de la muerte de estos autores, el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, fue asesinado. ¿Una conspiración? Quién sabrá.

El mejor amigo del hombre es también un buen doctor para ciertas condiciones. Mayormente en el departamento del cáncer. Sabemos que los perros pueden olfatear muy bien a las personas y objetos, pero los perros también pueden olfatear olores internos como el cáncer que se desarrolla en nuestros cuerpos.

De manera similar a entrenar a perros para que huelan bombas o drogas, las abejas pueden hacer algo parecido. Ellas también pueden ser entrenadas para asociar un olor para obtener comida como recompensa. De esa manera, son capaces de detectar bombas y te puedes dar cuenta de eso cuando una abeja extiende su probóscide.

Mientras que los platos más chicos llevan a porciones más chicas (y de esta manera, hacerte sentir más lleno), lo opuesto es verdad con los utensilios. Un estudio del Journal of Consumer Research descubrió que cuando a la gente que comía le daban tenedores más grandes, terminaban comiendo menos comida. Eso puede parecer obvio, pero los investigadores se explayaron un poco más diciendo que cuando a la gente se le da tenedores más chicos, los hace sentir que no estaban haciendo una marca muy grande en su comida. Este sentimiento correlaciona con nuestra capacidad de satisfacer nuestro hambre y de sentirnos llenos luego de una comida.

Si sos un germofóbico, este dato te dará asco para siempre. Mientras que la creencia popular sugiere que nuestros celulares pueden causar cáncer o hacer chispas en una estación de servicio, sabemos que los dispositivos móbiles están llenos de bacterias. De acuerdo con científicos británicos, el celular promedio tiene alrededor de 18 veces más gérmenes dañinos que la manija de baños públicos.