¿Guardas tus nueces y semillas en la alacena? Esto podría ser un error
Los frutos secos, nueces y semillas son alimentos que contienen bastantes antioxidantes, fibra y grasas monoinsaturadas, así que ayudan a reducir el colesterol y tienen propiedades antiinflamatorias. Además, son sumamente versátiles y le pueden dan un toque distintivo a cualquier platillo. El problema es que la mayoría de estos productos son bastante vulnerables en cuanto a su correcto almacenamiento y se pueden poner rancios en poco tiempo. Si usualmente compras grandes cantidades de nueces, bien sea porque en tu casa las consumen mucho o porque prefieres aprovechar los precios al por mayor (ya que algunas variedades tienden a ser costosas), sigue leyendo para que conozcas la mejor forma de guardarlas y que mantengan todos sus beneficios.
¿Qué pasa con el armario?
Las grasas insaturadas presentes en los frutos secos son un tipo de aceite muy delicado que tiende a ponerse rancio. La luz, el oxígeno y el calor aceleran el proceso de deterioro. Además, son alimentos un poco porosos, por lo que pueden absorber olores y sabores cercanos. Por esto, si guardas tus nueces en la alacena porque no es mucha cantidad y planeas consumirlas todas pronto, debes asegurarte de hacerlo en un recipiente hermético, preferiblemente de vidrio, y en la parte más oscura posible. Sin embargo, si no vas a acabarte esos frutos secos rápidamente, todavía tendrías un problema sin resolver: la temperatura. Muchas alacenas están cerca de las estufas y hornos y este calor se traspasa, haciendo que las nueces se tornen rancias.